En diciembre de 2025, la Ciudad Colonial fue testigo de una celebración única y profundamente participativa: “Voces del Caribe en Navidad”. Esta iniciativa, coordinada por Distrito Cultura dirigido por las gestoras Culturales Irene Corporán del Centro Comunitario de la CiudadColonial y Jennifer Martínez de Casa Mella-Russo, reunió a niños, familias y amantes de la cultura en torno a la magia de los villancicos, convirtiendo cada rincón patrimonial en escenario de unión y alegría. El evento se distinguió por su carácter inclusivo y la colaboración de una amplia red de aliados, que apostaron por fortalecer la programación conjunta y por hacer partícipe a toda la comunidad.
Las historias que surgieron durante la Ruta de Villancicos reflejan el verdadero espíritu navideño. Una madre del coro infantil comentó: “Esta experiencia ha unido a nuestros hijos y les ha permitido conocer nuevas culturas y amistades”. Por su parte, uno de los organizadores compartió con emoción: “Ver a los niños de Cuba y República Dominicana cantando juntos fue un sueño hecho realidad, y una muestra palpable de hermandad”. Un visitante extranjero expresó: “Nunca había sentido la Navidad tan viva y cercana; todos fuimos parte de una gran familia caribeña”.
Más de 500 personas participaron en las actividades, consolidando la Ruta de Villancicos como una tradición anual en la Ciudad Colonial. Destacaron colaboraciones inéditas entre instituciones culturales y empresas locales.
Durante las dos primeras semanas de diciembre, el Coro Infantil Cascabelito de Cuba y el Coro Infantil de la Ciudad Colonial ofrecieron conciertos y recorridos musicales por diferentes espacios. La programación incluyó concursos de Belenes, presentaciones en plazas históricas, talleres creativos y convivencias que permitieron la interacción cercana entre residentes, visitantes y artistas.
La Ruta de Villancicos no solo celebró la Navidad, sino que tejió puentes de amistad y aprendizaje entre Cuba y República Dominicana. Cada canción, cada taller y cada encuentro fortalecieron el sentido de comunidad y de pertenencia, enriqueciendo la vida cultural de la Ciudad Colonial y dejando una huella imborrable en quienes participaron. El evento reafirmó que la cultura compartida es un motor de integración regional y crecimiento humano.












